De niños soñamos con llegar a ser futbolistas profesionales algún día y cómo no hacerlo cuando escuchas historias como la de Messi, que viajó hasta España para que un equipo de fútbol le abriera las puertas a un nivel profesional.

Este tipo de historias son las que nos ilusionan y motivan para pelear por este sueño. Sin embargo, la realidad no es la que esperamos. Según datos de la Federación Española, solo uno de cada 1.800 niños federados en las categorías inferiores consigue ser futbolista profesional. 

Estos datos nos muestran la realidad a la que nos enfrentamos, pero ni siquiera un estudio comprobado puede apagar el sueño del fútbol. 

Creo que todos sabemos que es muy difícil dedicarse al fútbol de manera profesional pero soñamos con ese último ápice de esperanza para algún día lograrlo, como cuando un equipo se juega su pase a la siguiente fase y pierde el partido de ida 3-0, a pesar de lo difícil que parezca, hacemos todo por ir a apoyar al equipo y que logre una hazaña. Asimismo, es el sueño de ser futbolista, una hazaña. Si fuera tan fácil, no sería divertido. 

Afortunadamente, el cine nos permite contar historias maravillosas, como aquella donde el niño que sueña con ser futbolista lo logra por distintos factores que se escapan de la realidad.

“El sueño de Jimmy Grimble” cuenta la historia de un joven frustrado que busca ser futbolista pese a las críticas, su juego no era el indicado para convertirse en jugador profesional hasta que una extraña anciana le proporciona unas botas con poderes. Cuando las usa, actúan por sí solas y hacen que el chico consiga el mayor sueño de su vida.

Una historia que nos hubiera gustado vivir a todos. 

Año de estreno: 2000

Director: John Hay

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